Plataforma electrónica de conocimiento del patrimonio industrial mexicano

La revolución industrial llega a México según Victoria Novelo, “un siglo después, pero ya no en la forma de revolución industrial, sino como implante más o menos acabado de los resultados de esa revolución en sus variadas presentaciones: capital, tecnología, técnica, arquitectura, propuesta de vida y relaciones sociales…” (Novelo, 2005, pág. 42). A pesar de esto, México fue de los pocos países americanos en darle un impulso a los proyectos de industrialización autónoma y siguiendo el ejemplo británico (Murgueitio, 2015).

Aunque más adelante se hablaran de diversos géneros industriales, es importante mencionar que la industrialización mexicana en el siglo XIX se articula en torno a la mecanización del algodón, es por eso, que algunos historiadores mexicanos no han tardado en señalar que las únicas empresas manufactureras a gran escala que pueden encontrarse en México antes de 1890 eran productoras de textiles de algodón. (Haber & Pulido Varela, 1993).

La fuerte tradición textil en algunas regiones de México y la separación de las actividades manufactureras textiles con respecto a los espacios de vivienda de los obrajes, hicieron que después de consumarse la independencia de México se buscara como alternativa económica el establecimiento de la industria.

De acuerdo a Corona Treviño en su libro “La tecnología, siglos XVI al XX” (2018) Se definen cinco periodos de la tecnología en México, las define considerando, en primer término, los cambios en la producción con sus técnicas y tecnologías y en segundo lugar de acuerdo a la organización social del conocimiento. La industria textil en el país nació de acuerdo a estos periodos, en el segundo periodo (Corona, 2018) en un segundo sub periodo después de 1821 con la independencia de México, ya que se genera la idea de impulsar el crecimiento con base en las actividades industriales, por lo que en 1924 Lucas Alamán formó en 1824 la United Mexican Mining Association con capitalistas ingleses, con lo cual se permite la importación de grandes cantidades de maquinaria. Gracias a esto, en 1826 se fundaron la fábrica La Aurora Yucateca y la fábrica de paños de Zempoala en Celaya (fábrica de paños de lana), esta última fundada por el mismo Lucas Alamán. Ambas fueron pioneras de la moderna industria textil de México, ya que les instalaron moderna maquinaria inglesa y sientan el parte aguas de la tecnificación del México independiente. 

Posterior a estas dos primeras experiencias en 1831 Alamán fundó también en Celaya una fábrica dedicada a la producción de textiles de algodón bajo el nombre de la “Compañía Industrial de Celaya [énfasis agregado]”, en 1835 Esteban de Antuñano funda la “Constancia Mexicana [énfasis agregado]” en Puebla, Antonio Garay “La Magdalena [énfasis agregado]” y una más en Tlalpan, todas financiadas por el Banco de Avío.

La mecanización del hilado de algodón se expandió a partir de 1837 surgiendo otras ocho fábricas, hasta 1845 cuando se llegó a 52 activas en 9 estados de la República Mexicana, en esta época la mayoría de estas fábricas aprovechaban la energía hidráulica, por lo que se establecieron a lo largo de ríos y en edificaciones de antiguos molinos de harina o haciendas trigueras. Además de este factor, los estados que más fábricas tenían, como Puebla y la Ciudad de México, tenían la ventaja de su cercanía con los centros de consumo aunado a su fuerte tradición textil.

El tercer periodo de la tecnología, según Corona Treviño (2018), se caracteriza por la introducción de la primera y segunda revolución industrial en México, con una primera ruptura que se marca con el surgimiento de obras de infraestructura como los ferrocarriles y la electricidad.  

A pesar de que en 1850 inició su operación el primer tramo de ferrocarril en México, varios fueron los factores que impidieron un gran crecimiento de la industria textil, entre los que se encontraron la falta de abastecimiento de la materia prima, los problemas bélicos y políticos, entre otras.

La industria textil se favoreció hasta que se introdujo la energía eléctrica derivada de la producción hidroeléctrica, lo que permite prolongar las jornadas de trabajo y permite la renovación de la maquinaria para hilar con nuevos telares y husos de alta velocidad y menos mano de obra, por lo que este género conoció una expansión entre 1889 y 1911 pasando a 119 fábricas activa   (Corona, 2018) periodo donde se crean grandes complejos industriales textiles como las compañías de Orizaba Veracruz, Atlixco Puebla y San Antonio Abad en la Ciudad de México, entre otras.

A partir del inicio de la Revolución y hasta 1930, la industria textil enfrentó situaciones muy cambiantes, ya que, con los problemas sociales de la época, aunado a los propios de esta industria por sus grandes jornadas de trabajo, bajos salarios, no se recupera su crecimiento hasta después de 1930.

 

De acuerdo con una investigación anterior (Ruiz, 2011), se sabe que se combinaron una serie de factores que determinaron el nacimiento, estancamiento, esplendor y decadencia en el establecimiento de la industria textil en el país.  Factores a nivel nacional y factores a nivel local o regional. Se considera que son 4 los factores a nivel nacional que determinaron el nacimiento y expansión de la industria textil y por lo menos seis los factores que intervinieron para el desarrollo de la industria en diversas regiones del país.